Las cryptomonedas y su tributación

¿Pero qué son exactamente?

Las criptomonedas constituyen la representación digital de un valor, es decir, son unas figuras que no están emitidas ni respaldadas por ninguna autoridad central, sino que se crean e intercambian a través de redes digitales descentralizadas, encriptadas y frecuentemente anónimas, como blockchain y Ethereum. Sin embargo, pese a que no tienen la consideración de moneda de curso legal, son utilizadas como medio de inversión y también como medio de pago por sus usuarios.

Es por estos motivos que conviene repasar la tributación de su tenencia y transmisiones desde el punto de vista del inversor como desde el punto de vista productor:

1- Persona física Inversora (excepto minería):

a) IRPF (modelo 100)

Por lo que respecta al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), la tributación se produce en el momento de su transmisión. La tributación en el IRPF consiste en la consideración de ganancia patrimonial y la inclusión en la base imponible del ahorro.

De este modo, en caso de ganancia se aplicará la tarifa del ahorro: Los primeros 6.000 euros de ganancia tributan al 19%, los siguientes 44.000 euros al 21%, los siguientes 150.000 al 23% y a partir de 200.000 de ganancia al 26%. En caso de pérdida, se podrá compensar sin limitación con otras ganancias patrimoniales, y con una limitación del 25% del saldo positivo de los rendimientos de capital mobiliario.

En cuanto a las peculiaridades de este tipo de inversión, conviene tener en cuenta que el inversor que se adentra en la adquisición de criptomonedas no sólo las transmite a cambio de euros u otra moneda de curso legal y vuelve a comprar otras criptomonedas, sino que también las intercambia directamente por otras monedas virtuales. El intercambio de una moneda virtual por otra moneda virtual diferente constituye una permuta (Consulta V1149-18 ), lo que supone una nueva alteración en la composición del patrimonio, que da lugar a la obtención de una ganancia o pérdida patrimonial, que se cuantifica por diferencia entre su valor de adquisición y de transmisión, teniendo en cuenta la regla del artículo 37.1 h) de la Ley IRPF sobre la determinación del valor de transmisión en las permutas, es decir, el mayor entre el valor de mercado del bien entregado y del bien que se recibe a cambio.

Recordar que el informe fiscal con las transacciones es básico para que el asesor pueda realizar los cálculos. En el mercado hay muchas aplicaciones que nos pueden ayudar a realizar el seguimiento, como por ejemplo Cointracking, pero lo más importante al escoger la aplicación es que utilice el método FIFO (First in First out).

b) Impuesto Patrimonio (modelo 714)

Las criptomonedas deben declararse en el Impuesto sobre el Patrimonio, cuanto se está obligado a presentarlo según las reglas generales tributarias. No debe hacerlo quien tenga solo una pequeña cantidad de criptomonedas. El valor para declarar, es el del precio de mercado a 31 de diciembre. El patrimonio que se debe declarar es el balance entre los bienes de una persona (no las rentas) y sus deudas a 31 de diciembre. Es la suma del valor de los bienes muebles, los inmuebles y los derechos económicos, y la resta de las cargas y gravámenes que reduzcan el valor de sus bienes y derechos. El valor de las criptomonedas a 31 de diciembre debe sumarse al resto del patrimonio (traducirse a euros). Igual sucede con los fondos de inversión y las acciones cotizadas.

El mínimo establecido para pagar el impuesto sobre el Patrimonio varía. «La norma estatal son 700.000 euros y varía según cada comunidad autónoma»

c) Declaración sobre bienes y derechos situados en el extranjero (modelo 720)

Esta obligación recae sobre los titulares, beneficiarios, autorizados o que de alguna otra forma ostenten poder de disposición sobre las referidas monedas virtuales. Siempre y cuando se posea más de 50.000 euros en monedas virtuales en el extranjero a 31 de diciembre.

Una vez presentada por obligación de superar el límite, el resto de los años, únicamente se deberá de presentar si el valor de los bienes se ha incrementado en 20.000 euros o más.

2- Persona Física productora (mineros y referidos si es la actividad principal)

A parte de las obligaciones referenciadas en la disposición 1 (Persona física), se deberá de tener en cuenta las siguientes obligaciones:

  1. Alta autónomo (RETA)
  2. Alta actividad económica en la Agencia Tributaria (modelo 036/037)

Al tratarse de una actividad económica que no se halla contemplada expresamente en las Tarifas del Impuesto, hay que clasificarla según las reglas recogidas en el Real Decreto Legislativo 1175/1990, de 28 de septiembre, concretamente en el epígrafe 831.9 de la sección primera, “Otros servicios financieros n.c.o.p.”.

En cuanto a gastos deducibles, el criterio es idéntico a otra actividad económica puesto que serán deducibles aquellos gastos necesarios para la obtención de ingresos en la actividad económica.

c) Tributación a cuenta de IRPF trimestral (modelo 130)

A efectos de la tributación en IRPF de esta actividad económica, tributaremos por la diferencia entre los ingresos generados y los gastos ocasionados para la generación de dichos ingresos. Dado que el minero recibe una serie de bloques (porciones de cripto), esos «bloques» que reciben tienen un valor X en el momento en que los recibe y por tanto dicho valor sería lo que habría de indicarse en el Modelo 130; puede existir cierta controversia con los valores a incluir, pero nuestro criterio profesional es que sea el valor en el momento en el que cada bloque es asignado al minero y no el valor de cotización que pueda tener al cierre de cada trimestre fiscal. Las diferencias en la evolución del precio tributarán como ganancias o pérdidas patrimoniales en el momento en que sean vendidas cogiendo como precio de adquisición.

3- Persona jurídica (Sociedades)

a) Declaración sobre bienes y derechos situados en el extranjero (modelo 720)

En el caso de las Sociedades, estas no presentan este modelo si los bienes y derechos situados en el extranjero están registrados en su contabilidad. Si no lo estuviesen, hay que seguir los mismos requisitos del punto 1 c.

b) Impuesto sobre sociedades (modelo 200)

A la hora de determinar la tributación de las criptomonedas en el Impuesto sobre Sociedades, resulta imprescindible atender a la calificación que la contabilidad hace de las mismas. El ICAC considera que las criptomonedas se pueden englobar en dos tipos: como un activo intangible o como existencias. Sólo en el caso de que el negocio principal de la actividad económica sea la compra-venta de criptomonedas, tienen la consideración de existencias. En el resto de los casos, se consideran como activos intangibles. Se tributa al 25% el beneficio de la venta y, en caso de transmisión de los activos, la diferencia entre el valor de adquisición y el valor de transmisión. Además, se podrá aplicar una amortización de hasta un 10% por deterioro del valor.

Albert Carmona Mantas.

Consultor assessoria fiscal i comptable.

acarmona@betalegal.com

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