Retribuciones de los socios y administradores


Son muchas las materias en el campo del asesoramiento a las empresas, cada vez más, que requieren un estudio conjunto desde varias vertientes, laboral, fiscal y mercantil y el tema de la retribución de los socios y administradores es una de ellas.

Son muchas las materias en el campo del asesoramiento a las empresas, cada vez más, que requieren un estudio conjunto desde varias vertientes, laboral, fiscal y mercantil y el tema de la retribución de los socios y administradores es una de ellas.

En este sentido hemos de recordar que el artículo 1.2c) del Estatuto de los trabajadores  excluye de la relación laboral, a “quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, cuando posean el control efectivo, directo o indirecto de aquélla, en los términos previstos en la disposición adicional vigésima séptima del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de julio”.

Por su parte, la letra b) del apartado 2 del artículo 305 del actualmente vigente Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General

de la Seguridad Social (BOE de 31 de octubre), declara expresamente comprendidos en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos a los siguientes:

“b) Quienes ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad de capital, a título lucrativo y de forma habitual, personal y directa, siempre que posean el control efectivo, directo o indirecto, de aquella. Se entenderá, en todo caso, que se produce tal circunstancia, cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al menos, la mitad del capital social.

Se presumirá, salvo prueba en contrario, que el trabajador posee el control efectivo de la sociedad cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1.º Que, al menos, la mitad del capital de la sociedad para la que preste sus servicios esté distribuido entre socios con los que conviva y a quienes se encuentre unido por vínculo conyugal o de parentesco por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el segundo grado.

2.º Que su participación en el capital social sea igual o superior a la tercera parte del mismo.

3.º Que su participación en el capital social sea igual o superior a la cuarta parte del mismo, si tiene atribuidas funciones de dirección y gerencia de la sociedad.

En los supuestos en que no concurran las circunstancias anteriores, la Administración podrá demostrar, por cualquier medio de prueba, que el trabajador dispone del control efectivo de la sociedad.

Determinar qué se cobra y en concepto de qué es importante a la hora de aplicar las retenciones del IRPF, por ejemplo, no se aplica la misma retención a los rendimientos de trabajo de un socio con el control efectivo por el desempeño de funciones derivadas de su actividad empresarial, que seguirá los mismos criterios que los aplicados a un trabajador por cuenta ajena,  que a los rendimientos que pueda obtener por el ejercicio del cargo de administrador, en este último caso la retención es del 35%, si bien, en el caso de rendimientos que provengan de sociedades con un importe neto de la cifra de negocios inferior a 100.000.- euros, dicho porcentaje se reduce a un 19%.

Por otra parte no podemos olvidar que desde 01 de enero de 2015 se consideran rendimientos de actividades profesionales, en lugar de ingresos de trabajo, los obtenidos por los servicios prestados por los socios trabajadores de sus sociedades, siempre que se cumplan dos condiciones:

1/ Realizan actividades calificadas como profesionales por la Agencia Tributaria y

2/ Están incluidos en el régimen especial de trabajadores autónomos o una  mutualidad alternativa.

En estos casos deberán plasmar sus retribuciones mediante factura y no mediante nómina y aplicar el IRPF fijo que corresponda, actualmente es el 15%.

Desde un punto de vista mercantil y por lo que respecta a la remuneración de los administradores rige la presunción de gratuidad, solamente por vía estatutaria puede determinarse el carácter remunerado o no del cargo de administrador.

Para el caso de establecerse su carácter remunerado se deberá regular en los propios estatutos el sistema y los conceptos retributivos a percibir para todas sus funciones, propias y ejecutivas.

En conclusión, la naturaleza y tratamiento de los rendimientos percibidos por socios y administradores  implica actuaciones diversas y conjuntas desde los ámbitos laboral, fiscal y mercantil, hacerlo de otra forma puede conllevar a consideraciones y actuaciones erróneas y susceptibles de sanciones administrativas.